Punto de partida
Introducción y planteamiento del problema
El presente trabajo parte de una observación recurrente en la práctica de participación comunitaria, institucional y regional: en todo colectivo —familiar, organizativo, barrial o institucional— existen roles que ciertas personas asumen tras completar, en mayor o menor grado, su propio proceso de individuación.
Sin embargo, sobre estas personas suele operar una forma de coerción social sutil, organizada y rastreable incluso en la distribución de recursos y atención colectiva, mediante la cual el grupo las selecciona antes de que dicho proceso comience.
La hipótesis central es que esa selección no es arbitraria: la colectividad tiende a elegir como depositario de sus proyecciones a quien percibe como frágil o prejuiciable, para verter en él, como en un espejo, sus propias sombras no asumidas. De este modo, el grupo evita hacerse consciente de su propio proceso de individuación y de las fases en que la verdad radical e incómoda forja coherencia, integridad y pensamiento crítico —fases que la colectividad no está dispuesta a atravesar.
Este planteamiento se aborda como un ritual cultural en sentido amplio: una práctica cotidiana, repetida y normada por la cultura del grupo, que cumple una función psicológica, cognitiva, emocional y espiritual para quienes la sostienen. El trabajo incorpora además el testimonio y la historia de vida como método legítimo de investigación social, ya que la experiencia vivida de quien ha ocupado el rol de chivo expiatorio aporta un conocimiento situado que la teoría sola no alcanza.
Dirección de la investigación
Objetivo
Analizar, desde un marco interdisciplinario —sociología funcionalista, teoría del etiquetado, antropología del ritual, teoría mimética, psicología analítica, epistemología social, existencialismo y ética de las virtudes—, el mecanismo mediante el cual los colectivos designan, antes del inicio del proceso de individuación, a un sujeto sobre el que proyectan su sombra colectiva; las estrategias mediante las cuales ese sujeto sostiene o transforma dicha designación; y las implicancias para la intervención social.
Once perspectivas en diálogo
Marco teórico
La cultura como sistema de acción
Talcott Parsons
Parsons concibe la cultura como el acervo social de conocimientos, símbolos e ideas que vincula los distintos elementos del mundo social; en el sistema social esta cultura se expresa en valores compartidos que orientan la interacción entre los actores. El rol no es solo una función práctica, sino una posición dentro de un orden de significados que el colectivo sostiene y reproduce.
Individuación y proyección de la sombra
Carl Jung
La sombra es el conjunto de rasgos que el yo consciente no reconoce como propios y relega al inconsciente para adaptarse socialmente. Su mecanismo clave es la proyección: lo no asumido se atribuye a otros. Confrontar la sombra es, para Jung, un paso doloroso pero necesario de la individuación; evitarlo perpetúa la proyección hacia fuera.
El mecanismo del chivo expiatorio
René Girard
Ante una crisis de rivalidad, la comunidad tiende a señalar unánimemente a una víctima propiciatoria, culpabilizarla y expulsarla, restaurando el orden colectivo. El mecanismo funciona porque es inconsciente y colectivo —Girard lo llama méconnaissance—: el grupo cree genuinamente en la culpabilidad o «fragilidad» del elegido.
La designación previa del rol
Howard Becker y Edwin Lemert
Becker sostiene que los grupos crean la desviación al aplicar reglas a personas concretas que quedan etiquetadas como outsiders, generando una profecía autocumplida. Lemert distingue la desviación primaria de la secundaria: esta última surge como reacción al trato social recibido, no como causa original.
El ritual como marco antropológico
Victor Turner
Los ritos de paso y la liminalidad permiten leer la designación del «espejo de sombras» como un ritual con estructura, secuencia y función social reconocibles, no como un hecho aislado.
Representaciones sociales ancladas y estigma
Serge Moscovici y Erving Goffman
Moscovici describe la objetivación —convertir una idea abstracta en imagen concreta compartida— y el anclaje —insertar esa imagen en la red de valores del grupo—. Las etiquetas quedan ancladas antes de que la persona cambie y no se actualizan automáticamente. Goffman explica por qué: el estigma reduce a la persona de un individuo «total y corriente» a un ser «menospreciado», distinguiendo entre el desacreditado y el desacreditable.
La imagen del bien limitado
George Foster
En comunidades cerradas, el bienestar se percibe como un bien limitado: quien mejora visiblemente «le quita» ese bien a los demás y se vuelve blanco de envidia, chismorreo u hostilidad. Cuando el sujeto etiquetado regresa fortalecido y deja de necesitar validación externa, amenaza el equilibrio que el grupo obtenía de tenerlo como espejo de su sombra.
Injusticia testimonial y estatus maestro
Miranda Fricker; Everett Hughes y Howard Becker
Fricker define la injusticia testimonial como la credibilidad reducida que recibe un hablante por el prejuicio del oyente hacia su identidad social, más allá de lo que realmente diga o haya hecho. Unida al concepto de estatus maestro, explica por qué una etiqueta anclada se convierte en el filtro que interpreta todo lo demás que la persona hace.
Sesgo de confirmación y silencio estratégico
Psicología social
Una vez formado un estereotipo, se presta más atención a lo que lo confirma y se minimiza lo que lo contradice: los errores puntuales reafirman la etiqueta, mientras la coherencia sostenida se lee como excepción. Frente a esto, el silencio estratégico —dejar de justificarse— retira al sujeto del intercambio en el que el otro reparte credibilidad.
Autenticidad frente a mala fe
Jean-Paul Sartre
Sartre distingue la autenticidad —elegir activamente el propio ser— de la mala fe —vivir según el rol que otros asignaron—. «Decidir quién se es» en lugar de «elegir ser quien dicen que se es» es el acto existencial que rompe el ciclo de proyección colectiva.
Virtud y sentido a través del sufrimiento
Tradición aristotélica y Viktor Frankl
El vicio como exceso o defecto y la virtud como hábito corrector sostenido permiten leer la individuación como un trabajo concreto sobre los propios defectos de carácter. Frankl sostiene que el sentido no se inventa sino que se descubre, y que el sufrimiento asumido conscientemente puede transformarse en crecimiento: la verdad radical duele porque revela quiebra, pero esa revelación sostiene después la coherencia del sujeto.
Síntesis conceptual
Articulación de la tesis
Parsons ofrece el terreno cultural; Becker y Lemert explican cómo el colectivo preselecciona y etiqueta antes del proceso; Girard explica la función inconsciente-colectiva de esa selección; Jung aporta el contenido proyectado: la sombra no asumida.
Moscovici y Goffman explican por qué la representación anclada no se actualiza con el cambio real; Fricker y el estatus maestro explican por qué la duda recae sobre el sujeto sin evidencia; Foster explica por qué el fortalecimiento visible activa sanciones en vez de reconocimiento.
Intervenir solo sobre el sujeto señalado arriesga sustituir un chivo expiatorio por otro.
Frente a esto, el sujeto etiquetado dispone de recursos propios: el silencio estratégico, la elección sartreana de la autenticidad, el trabajo virtud por virtud sobre los propios defectos, y la elaboración de sentido a partir del sufrimiento. Desde el trabajo social, intervenir solo sobre el sujeto señalado —sin trabajar el mecanismo colectivo ni reconocer sus propios recursos de resistencia— arriesga sustituir un chivo expiatorio por otro.
Hallazgos iniciales
Conclusiones preliminares
Los roles «elegidos» dentro de un colectivo no son enteramente autónomos ni azarosos: responden a una dinámica cultural, psicológica y social en la que el grupo proyecta sobre un sujeto vulnerable lo que no está dispuesto a asumir de sí mismo, y reacciona con nuevas sanciones cuando ese sujeto deja de sostener el rol.
Reconocer este mecanismo es el primer paso para que individuo y colectivo atraviesen su propio proceso de individuación, en lugar de perpetuar el ritual de la sombra proyectada.
Bibliografía consultada
Referencias
- Aristóteles (s. IV a. C. / 2014). Ética a Nicómaco. Alianza Editorial.
- Becker, H. S. (1963). Outsiders: Hacia una sociología de la desviación. The Free Press.
- Foster, G. M. (1965). Peasant society and the image of limited good. American Anthropologist, 67(2), 293–315.
- Frankl, V. E. (1946/2004). El hombre en busca de sentido. Herder.
- Fricker, M. (2007/2017). Injusticia epistémica: El poder y la ética del conocimiento. Herder.
- Girard, R. (1982). El chivo expiatorio. Anagrama.
- Goffman, E. (1963/2006). Estigma: La identidad deteriorada. Amorrortu.
- Jung, C. G. (1951). Aion: Contribuciones a los simbolismos del sí-mismo. Paidós.
- Lemert, E. M. (1967). Estructura social, control social y desviación. En M. Clinard (Ed.), Anomia y conducta desviada. Paidós.
- Moscovici, S. (1979). El psicoanálisis, su imagen y su público. Huemul.
- Parsons, T. (1951). El sistema social. Alianza Editorial.
- Sartre, J.-P. (1943/1993). El ser y la nada. Altaya.
- Turner, V. (1969). El proceso ritual: Estructura y antiestructura. Taurus.